Carta de Renuncia y Deserción
A quien pueda interesar:
Este documento tiene los objetivos siguientes:
- Informar que mi desaparición no es motivada por un accidente, secuestro, asalto o cualquier
otra cosa que no sea lo que se conoce aquí como un asilo político y en
Cuba como una deserción.
- Explicar el por qué, ante una
inminente sustitución por motivos políticos, no tengo otra salida que ésta.
- Declarar que la misión fue
cumplida a cabalidad y que mi opinión política no me ha impedido cumplir con
responsabilidad, y hasta con pasión, el contenido de mi cargo hasta este
momento en que hago de esta manera una renuncia al mismo.
- Declarar que las asesorías y
opiniones que emití como miembro del consejo técnico asesor del Ministro,
así como la estrategia que promoví hasta el último dia, son el resultado de
mis conviciones más sinceras de lo que es mejor para el SIME y EICISOFT.
- Declarar que no me voy a
trabajar a EEUU, que la CIA nada tiene que ver conmigo y que no voy a unirme a
ninguno de los grupos de Miami ni hablaré por Radio Martí.
- Declarar que no pienso valerme
de nada que pertenezca a EICISOFT en mi favor.
- Liberar de responsabilidad a
los que no la tienen.
Me he visto obligado a tomar
esta dolorosa acción porque, aunque ya hace algún tiempo disiento de lo que el
PCC hace, cómo lo hace y hasta para qué lo hace, es ahora que, como tenía que
suceder en algún momento, esto ha trascendido a mis jefes. La práctica en Cuba
obliga al disidente a optar por la doble moral, la marginación social o el
abandono del país. Desde todo aquel proceso del "Llamamiento", me convencí de
la imposibilidad del diálogo y pude constatar que ideas y dudas, a veces menos
radicales que las que tenía, eran clasificadas como contrarrevolucionarias.
Desde la "Ofensiva
Revolucionaria" de 1968, en que me surgieron las primeras dudas, luché contra
todos lo pensamientos que me alejaran de la Revolución, ya que ese alejamiento
implicaba el haberme sacrificado por una causa equivocada y me obligaría a
romper con todos aquellos a los que, en esos avatares, me uní por lazos de
afecto. Me fue muy doloroso cuando el sentimiento tuvo que claudicar ante la
evidencia y la razón. Hoy ya he dejado de creer, no sólo ya en los métodos del
centralismo que han sido la causa directa de la ineficacia económica y fue lo
primero que rechacé, sino hasta en la buena fe y/o la razón de la alta
dirigencia y la justeza misma del igualitarismo socialista.
Sentía que no era posible seguir
ostentando un cargo que, en el contexto cubano, implica un compromiso político.
En raptos de irritación ante distintos hechos redacté tres cartas de renuncia
que, sabia y oportunamente, amigos me aconsejaron no presentar por las
represalias que me traería. Además de los consejos, conocí de primera mano
varios casos de personas a las que se les aplicaba alguna resolución, de esas a
las que se acude ante problemas ideológicos. La perspectiva de un disidente
cuya condición se hace pública, es la marginalización en escalada. Esto
eventualmente terminaría destruyéndome totalmente y no creo merecer ese final.
Esta sí es definitivamente una carta de renuncia, sólo que tengo que me veo
obligado a renunciar a todo. Es a partir de este momento que dejo de ser
Director de EICISOFT, pero hasta este mismo momento actué como tal con todas mis
energías.
Últimamente comencé a sentir que
corría además el riesgo de que, aun sin presentar ninguna carta de renuncia, mis
opiniones políticas (más divulgadas de lo prudente en forma no sólo oral sino
escrita) trascendieran o que, acorralado ante una situación, me viera obligado
a definirme de manera pública.
Estando ya en México, la última
misión de EICISOFT trajo la noticia de que se corrían fuertes rumores de mi
próxima destitución. Las perspectivas de negocios no pueden ser mejores, el
ambiente de armonía nunca ha sido mejor y desde el punto de vista administrativo
está también en su mejor momento. No me cabe la menor duda que el motivo es
político y estoy ante lo que me temía, no puedo regresar a ser castigado por lo
que no siento que merezca castigo.
Está claro que no me anima a dar
este paso ninguna aspiración de mejora material, ni siquiera moral o espiritual.
Me es muy lacerante tener que renunciar a mi familia a la quiero entrañablemente;
a mis amigos; al prestigio que me había ganado y del que disfrutaba; a
EICISOFT que ha sido mi principal fuente de realización; a mis hábitos y
costumbres y las demás penas del desarraigo. Por otra parte, aunque aun me
siento fuerte y con espíritu para trabajar y abrirme paso, reconozco el riesgo
de enfrentar un "comienzo" a los 47 años. No obstante, no puedo evitar
pensar como pienso y todo lo que amo lo iba a perder de todas maneras con un
riesgo mucho más cierto y con el agravante de pasar a representar un problema
para todos los que me quieren.
Es evidente para cualquiera que
tengo que haber recibido ayuda de alguien, pero es importante aclarar que no son
los Rossbach, tengo otros muchos amigos en otras muchas partes para que acuda a
quién le sería muy comprometido el ayudarme. Tomar cualquier acción contra el
mencionado negocio con ellos sería equivalente a la clásica solución de "botar
el sofá".
Por último quiero declarar que
sigo queriendo a todos aquellos que quería a pesar de las diferencias de opinión
política que podamos tener y de que sé que no les está permitido corresponder a
este sentimiento.
Adiós
Mandy
Notas
Aclaratorias
Cuando redacté esta carta, ni siquiera tenía
claro el término "asilo político". Como en Cuba se utilizaba el "se asiló"
como sinónimo de "se quedó", no tenía idea aun de que "asilo" era algo que se
solicitaba y que podía o no, ser otorgado, siendo esta última opción la más
frecuente. Pero no era sólo eso, en el momento de esta carta, aun
reconociéndome contrario al régimen , demoraría en desembarazarme de todas
sus mentiras. Creía que la CIA estaba atrás de cualquier cubano que salía
al extranjero para reclutarlo, o para llevárselo a EU y forzarlo allí a que
hiciera declaraciones contrarias a la Revolución por Radio Martí. No era
sólo por evitarle represalias a Mabel que decía que no me iría a EU, ni me uniría
a los grupos de Miami, sinceramente me proponía evitar cualquier contacto con
oficiales americanos o cubanos exilados, pues aun creía que toda esa gente eran
de la CIA y querrían utilizarme. Cuando redacté esta carta, lo único que
tenía claro era que para Cuba no volvía, pero hasta ahí llegaban los planes.
La único
que en esta carta que fue una mentira intencional, es la que pretendió evitar
que se implicara a los Rossbach en mi fuga. No quería que por ayudarme se
perjudicaran en su negocio. Mis esfuerzos serían vanos, pues su
complicidad en mi fuga trascendió. El Ingeniero, mostrando una integridad
de la que nunca había sido testigo, relegó el negocio a un segundo plano y optó
por la amistad.