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Carta de Renuncia 2

xx/xx/92

Ignacio González Planas, Ministro SIME

Ministro:

Esta carta es motivada por la comunicación oficial de una resolución que proviene de las más altas esferas del Gobierno y el Partido, que se orienta a limitar las misiones al extranjero de los científicos cubanos. A continuación expongo mis consideraciones al respecto.

La exportación de software ha sido históricamente la aspiración más anhelada de EICISOFT, ya que esto implica el haber alcanzado competitividad mundial, peroen este momentonoes sólo la más anhelada sino la más necesaria.

No se exporta software como se hace con los productos farmacéuticos o con las cabillas. El software requiere de la presencia de un representante del equipo de desarrollo en la plaza en que se promueve el producto, al comienzo para su adecuación y después para lo que se conoce como mantenimiento. El software, aun en su modalidad de "producto" se mantiene muy cercano a la categoría de servicio. Lo que se exporta verdaderamente es el conocimiento y la habilidad de nuestros especialistas, no es posible exportar software sin misiones al extranjero.

Por otra parte, Cuba es un país bloqueado y si bien se ha convertido ya en una mala costumbre el culpar al bloqueo de lo que este no es responsable, el hecho de que se nos dificulte el identificar nichos de mercado, el estar al tanto de loúltimo que se oferta y de las nuevas tendenciasen la técnica de la ingeniería de software, entre otros asuntos importantes, sí es culpa del bloqueo. Los misioneros son la fuente más importante de este tipo de información ya que estos hacen contacto directo con la oferta local, reciben durante su misión información técnica por todos los medios de comunicación y sostienen numerosas entrevistas con clientes, empresarios y especialistas de todas partes. Han sido las más de cien misiones del personal de EICISOFT al extranjero a las que debemos la cultura técnica actualizada de que se nos da crédito y es de ahí de donde emanan los logros económicos y sociales que EICISOFT ha aportado al país.

Esta medida, en mi opinión, va a ser contraproducente a los objetivos que se persiguen con la misma. Por muy secreto que se quiera mantener la existencia de esta resolución trascenderá inexorablemente a los científicos y técnicos, ya que las misiones al extranjero, por muchísimas razones, constituyen una de sus más anheladas aspiraciones y el más leve cambio en la política al respecto genera ansiedad, comentarios, etc. El grupo humano al que afecta la medida ha adquirido a través de su práctica profesional habilidades de búsqueda, deducción e inferencia que son groseramente subestimadas al suponer que nunca lo sabrán o que no se van a dar cuenta. De hecho, ya me había llegado información de la misma por dos vías distintas, semanas antes de que tuviera que conocerlo oficialmente. Cuando "se den cuenta" van a razonar que la alta dirección, al temer su deserción, de hecho presupone que su ideología no es afín o teme a las ofertas que puedan hacerles, o a que lleguen a saber cosas que no convienen.

La idea de "escapar" nunca antecede a la de "estar preso"; la resolución que limita las misiones al extranjero de los científicos va a generar ambas "ideas" y cuando, por necesidad histórica tenga que ser eliminada, entonces las deserciones habrán de multiplicarse.

No le será difícil inferir que con el estado de opinión que acabo de expresarle no sería honesto que siguiera en mi cargo, ya que mantenerme en el mismo tendría como único objetivo el mantener mi status, porque en los objetivos del Centro en estas nuevas condiciones he dejado de creer. Desde el punto de vista práctico es también la única solución para dejar de cumplir con lo que me he comprometido en los acuerdos comerciales que he firmado con IROSA de México, CASAMADRID de España, EXESOFT de Venezuela, Setas del Valle de Argentina y VMI de Brasil.

No obstante esta decisión, en el terreno personal, puede contar siempre con mi estimación.

Le saluda,

Armando Rodríguez Rivero